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HISTORIA

Li Jing es un asesino de la guardia real del Emperador, fue entrenado arduamente en artes marciales, en infiltración, sigilo y sobretodo en armas flexibles (nunchakus, cadenas, bastón de 3 secciones, kusarigamas…).
Su especialidad con este tipo de armas flexibles le hizo destacar y por ello el emperador le mandaba a exterminar criaturas en solitario ante la letalidad que mostraba el joven asesino aprovechando también el sigilo.

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Un día el emperador le mandó ir en contra de un espíritu maligno Kuei, pues habían rumores que decían que éste había intentado entrar a palacio y necesitaba ser exterminado antes de que hiciera daño al emperador. 
Tal y como le fue encomendado, Jing fue en su busca y lo encontró en el bosque de las inmediaciones del palacio imperial, cerca de un templo en una pequeña aldea cercana.
El espíritu había arrasado con el pueblo, no siendo capaz de encontrar un receptáculo adecuado para que le sustituyeran en el infierno.

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“Las criaturas de la noche son despreciables”

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Escupió Li Jing con odio mientras veía la masacre y el destrozo que el Kuei había hecho en aquella pequeña aldea.
La poca información sobre las criaturas de la noche que tenían le iba a jugar en contra, porque no sabía exactamente cómo enfrentarse a este tipo de criaturas, pero tenía un trabajo que hacer que bajo ningún concepto iba a dejar que la criatura se saliera con la suya.

El joven le encaró sin ningún miedo, se enfrentó con cuidado pero sin piedad, apoyándose sobretodo de las cadenas para tratar de atrapar al espíritu, quien siempre conseguía escapar fácilmente de las mismas.
La batalla fue ardua, Li Jing recibió mucho daño en el proceso, mientras que el Kuei parecía no recibir ninguno. Era desesperante y se estaba quedando ya sin ideas y sin armas, las cuales aquella criatura estaba destrozando con facilidad.

En una de las veces que el Kuei le lanzó por los aires de un golpe cayó en las escaleras del templo, ese que aún estaba prácticamente sin destrozar. Escupiendo sangre el albino trató de levantarse del suelo, mientras, el Kuei se iba acercando con tal de adelantar su inminente final.
Con la mirada borrosa, Li Jing, buscó cualquier cosa que pudiera ayudarle a que esa criatura no le hiciera daño, que no le matara… Pero el Kuei le asestó una patada que seguramente le rompiese las costillas que tuviera bien aún, destrozó la puerta del templo de la cual cayeron talismanes al suelo.
En lo que trataba de recomponerse sintió una energía abrumadora que le paralizó en el sitio, ¿qué son estas criaturas de la noche?
Van mucho más allá de su entendimiento… Pero ese pensamiento fugaz fue cortado totalmente porque el Kuei, utilizando la mano como si fuera un cuchillo, trató de atravesarle la cabeza, desde la boca.

Li Jing gritó de dolor y se retorció mientras asimilaba como buenamente podía el dolor que sentía, mientras con los dientes y una mano trataba de detener el daño que le estaba haciendo el Kuei, no quería morir. 


Pudo ver como la mirada de la criatura estaba fijamente en él y esa mano tomaba un tono de color verdáceo en lo que seguía apretando con fuerza para acabar con su miserable vida.
Alcanzó en el último momento un talismán del templo, si no estaba destrozado era por algo, ¿no? O al menos eso pensó en su desesperación, ya que estaba sintiendo que la vida se le escapaba mientras se ahogaba en su propia sangre. Sin embargo, si no le había matado nada más llegar a él sería porque querría algo, el color verdoso de sus manos, esa energía espiritual, era lo que le delataba.
En agonía, Li Jing agarró el brazo del Kuei para apretarle con fuerza con aquel talismán clavándole las uñas y con ello la criatura se vio obligada a separarse debido a la quemazón del talismán. Él, con una mano en la boca cogió una de las estacas de madera y, con el talismán en la mano, se levantó como buenamente pudo para abalanzarse con la adrenalina al tope y así poder atravesar con la estaca el cuerpo del Kuei.

Mientras la sangre caía de su boca a borbotones trataba de acabar con la vida de aquel espíritu maligno utilizando ese talismán.


A pesar de todo, el Kuei tenía más resistencia que él y agarró a Li Jing de la boca mientras pronunciaba un cántico en un chino muy antiguo que decia:​

“Tu alma no descansará jamás.

Te irá consumiendo poco a poco hasta que consiga regresar.

Tomarétu cuerpo para escapar de los infiernos.

Lo que comas nunca te saciará.
Y tu espíritu expuesto quedará.
”

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Maldiciendo así su alma y el Kuei aferrándose en una maldición en el cuerpo del joven asesino justo antes de desvanecerse.

Unas marcas aparecieron en su boca después de ello y esta vez no vomitó sangre, sino que al hacer el gesto de devolver cadenas malditas de tono verdáceo se clavaron en el suelo mientras la sangre de sus heridas internas resbalaba sobre ellas.
Un dolor terrible azotó su cuerpo de manera desagradable antes de quedar completamente inconsciente tras haberse ‘salvado’ y terminado con éxito su trabajo.

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Su alma quedó maldita por aquel espíritu maligno, y su vida es drenada a cada día que pasa. Sin embargo, Li Jing fue capaz de moldear su alma expuesta en armas flexibles para combatir aquello que le maldijo.
No descansará hasta acabar de verdad y por completo con la criatura que le maldijo, que espera pacientemente su muerte para suplantarle.

 

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Ahora el Emperador le ha enviado a Noxis junto con sus compañeros asesinos en un intercambio de intereses con los Chasseurs. Ellos aprenderán a combatir a las criaturas de la noche con mayor facilidad y a cambio les proporcionan ayuda extra para combatirlas.

Su objetivo es claro, trabajar duro para contentar los deseos del Emperador y por supuesto exterminar a las criaturas de la noche.

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Por el camino tratará de acabar con la maldición que le carcome por dentro acabando con el Kuei que sentenció su vida para siempre.

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